El conjunto de Manolo jugó su peor versión, demostrando que queda mucho por trabajar.
El partido arrancó mal para los pericos. Apenas en el minuto 3, Ander Barrenetxea adelantó a los locales, y a partir de ahí el conjunto donostiarra tomó el control absoluto del choque, generando más ocasiones y dominando la posesión ante un Espanyol que apenas inquietó la portería de Remiro.
La reacción blanquiazul llegó en el momento justo: al borde del descanso, un centro en carrera de Javi Hernández encontró a Roberto Fernández, que conectó de primeras para hacer el 1-1 (min. 45) — su tercer gol de la temporada y la tercera asistencia de Javi Hernández, una combinación que empieza a repetirse.
El empate, sin embargo, duró poco tras la reanudación. En el minuto 62, Orri Oskarsson culminó una jugada iniciada por Mikel Oyarzabal para poner el definitivo 2-1, un gol que terminó certificando la superioridad de la Real sobre el terreno de juego.
El partido dejó además un capítulo polémico en el tramo final: el técnico de la Real, Pellegrino Matarazzo, vio la roja en el minuto 90, en un encuentro que también dejó tarjetas para Turrientes y Zubeldia por parte local, y para Urko, Marcos Fernández, Hinojo y Bauzá en el bando perico.
Con esta derrota, el Espanyol se queda con 3 puntos tras tres jornadas (una victoria ante el Levante y dos derrotas, ante el Real Madrid y ahora la Real Sociedad), en un inicio de temporada irregular que contrasta con el triunfo inaugural. Manolo González tendrá que corregir las sensaciones de un equipo que, se mostró "gris" y por debajo de su nivel habitual.
El próximo partido será el domingo 6 frente al Sevilla (21h) en el RCDE Stadium, oportunidad de oro para volver a sumar frente la afición.


